Esta semana recibí de varias fuentes un e-mail pidiéndome firmar una
petición dirigida al INDECOPI, al Ministerio de Transporte y
Comunicaciones, a los Congresistas y hasta al Presidente de la República para
que los programas "Esto es guerra" y "Combate" respeten el
horario de protección al menor. Me parece perfecto, en serio: que todos
queramos proteger a nuestra infancia de recibir contenidos que
consideramos "nocivos" es algo bueno, positivo, encomiable.
Sin embargo, me quedé dándole vueltas al tema. Porque me preocupa que
muchas personas crean que por firmar la bendita petición nuestro trabajo como
padres (tutores, tíos, abuelos, etc.) está todo ya hecho.
Transferir la responsabilidad de proteger a nuestros hijos y dársela a
la televisión (a la que no por gusto se le llama la caja boba),
es irresponsable, valga la redundancia.
Entiendo que, en estos días en los que papá y mamá trabajan y en que
los chicos se quedan en la casa con los abuelitos, con la nana, con la empleada
del hogar, con los hermanos mayores, etc. los padres no tienen tiempo para
vigilar lo que ven o no ven sus hijos. Créanme que lo entiendo. Pero eso no
justifica en lo más mínimo que no asumamos nuestra responsabilidad como educadores
y formadores de los hombres y mujeres del mañana.
Cuando yo era niña, mi mamá tenía una regla: nada de ver telenovelas.
Recuerdo tener 10 años, ir al colegio y escuchar a todo el salón comentar el
último capítulo de "Carrusel" (una telenovela supuestamente dirigida
al público infantil) y yo enterarme de la historia por mis amigas (nunca me
enganchó demasiado el tema) pero hasta allí no más. Terminaban de contar la
historia y a otra cosa, mariposa. Mi vida era MUCHO más que pegarme a algo que
daban en la tele: tenía a mis amigos del barrio, a mis amigos de la playa, mis
libros, mis juegos... en fin.
Es cierto que en esa época mi mami se quedaba en casita
cuidando a sus seis enanitos, pero era obvio que ella no tenía tiempo para
vigilar qué estábamos viendo en la tele porque, repito, éramos SEIS enanitos.
Simplemente la orden era "no ver telenovelas" y nosotros (los
hermanos) la acatábamos. Recuerdo también una época en la que teníamos permiso
de UNA HORA para ver televisión y teníamos que escoger la hora, el programa y
negociar entre nosotros para ver lo que queríamos (fue así que me volví adicta
a "Robotech", jajaja... pero una adicción de una hora al día y, de
nuevo, a otra cosa, mariposa.).
Lo cierto es que lo que mamá y papá decían era LEY y había que
obedecerlo. Si una tía o abuelita venía a cuidarnos, la ley se seguía
aplicando. No niego que de adolescentes los cuestionamos más de una vez, pero
los obedecimos y todo. Valga señalar que yo no vi nunca "Alcanzar una
Estrella II" (cosa que -como le reclamaba a mi mamá - hacía tooooodo el
mundo... pero con eso venía su invariable respuesta de que "si todo el
mundo se tiraba de un puente..." ya saben cómo termina) y que si sé de
qué se trataba es porque, para variar, mis amigas me lo contaban todo al día
siguiente en el colegio.
Mi mamá tenía una frase bastante elocuente: "la generación de
ustedes ha nacido con la televisión prendida", y comentaba que ello no nos
dejaba pensar por nosotros mismos, haciendo que percibiéramos como
"normal" temas que realmente no lo eran. Tanto ella como mi papá
hacían lo posible por protegernos de lo que ellos consideraban como contenidos
nocivos, ya fuese "dosificando" la cantidad de televisión que
consumíamos, eligiendo los programas adecuados, incentivando en nosotros el
gusto por la lectura (ésto, en mi caso, se dio con la inconmensurable ayuda de
mi padrino, quien siempre me regalaba libros por mi cumpleaños... ¡y qué
libros!), o JUGANDO con nosotros. Y es que el juego se prestaba para que
conversáramos, para que compartiéramos, para que ellos nos transmitieran y
reforzaran sus valores y de ese modo aprendiéramos y los hiciéramos nuestros.
Quisiera saber cuántos padres les enseñan hoy en día a jugar a sus
hijos escondidas, chapadas, matagente, 7 pecados, bata, telefunken,
monopolio, ajedrez, damas, (y un largo etcétera) y, además, JUEGAN con
ellos. Y no crean que mis papás no eran personas ocupadas: ellos jugaban con
nosotros, sobre todo, los fines de semana, ESE era su relajo. Señalo
esto porque ahora veo a muchos padres de familia "encerrar" a sus
hijos con la tele los fines de semana, so pretexto de que "tengo que
descansar, estoy molido de trabajar toda la semana", etc., etc.. ¿O sea?
Si por trabajo no te ocupaste de tus hijos DURANTE la semana, por lo menos podrías
hacer el intento de dedicarles tiempo a ellos ¡EL FIN DE SEMANA!
Pero no podemos dejarlo allí. Los chicos de hoy en día no sólo
han nacido con la tele prendida, como nos pasó a nosotros. Han nacido con la
computadora, la laptop, el blu-ray, el cable, etc. prendidos y conectados
a sus cerebros. Peor aún, muchos de ellos nacen y ya tienen el celular, el iPad,
y otro largo etcétera como si de un derecho se tratara. Y es que a los chicos
de hoy en día NO se les está enseñando a "ganarse" nada, ni los
premios, ni los permisos, ni nada por el estilo. Es mucho más cómodo dejarlos
enchufados, calmar nuestra conciencia con el consabido "lo tienen todo, no
les falta nada" y delegarle nuestra responsabilidad formadora al
colegio... y a los medios de comunicación.
Sólo basta ver el fenómeno de las "beliebers"
(fans de Justin Bieber) y las "directioners"(fans de
One Direction), por ejemplo. Cuando se corrió el falso rumor en Internet de que
el cantante de los pantalones chorreados "tenía cáncer", hubo CIENTOS
de jovencitas al rededor del mundo que se RAPARON la cabeza en solidaridad al
son del hashtag #BaldForBieber (Calva por Bieber). ¿JELOU? Quiero
decir, no sólo ni siquiera verificaron si el rumor era cierto o no, sino que se
raparon las cabezas, se tomaron fotos y videos con el celular y ¡LOS SUBIERON A
INTERNET! ¡Bien orgullosas, ellas!
Al otro lado (aunque no necesariamente enfrentadas con las beliebers)
están las directioners. Fanáticas a ultranza del grupo pop de cinco
chicos salido del programa X Factor "made in Britain". Muchas
de estas señoritas, cada vez que uno de sus miembros cambia de novia - porque
Harry Styles es precisamente de quien yo trataría de proteger a mis hijas,
recontra womanizer el sujeto - encuentran la forma de amenazar de
muerte a la noviecita de turno, al punto de que una de ellas tuvo que
cerrar su cuenta de Facebook por el acoso recibido.
Otra perla de las beliebers (parece que en esta sección están las
más loquitas de las fanáticas). A principio de este año (¿o era a finales del
año pasado?) aparecieron fotos de su ídolo en las que aparentemente estaría
fumando marihuana. Inmediatamente apareció el hashtag #CuttingForBieber
(Me Corto por Bieber), una "protesta" online emprendida por su
más acérrimas fanáticas, quienes, al ver el "daño" que se estaba
haciendo JB al fumar, decidieron "detenerlo"... ¡CORTÁNDOSE A SÍ
MISMAS! (No, no se estaban cortando las muñecas para suicidarse, era un tema de
infligirse dolor a modo de chantaje ¿emocional? para lograr su objetivo). De
nuevo, fotos y videos en Internet de brazos ensangrentados y chicas pidiéndole
al bendito Bieber que deje de drogarse. Dicen que todo esto se inició
como un FAKE (es decir, eso era falso) pero he leído que hubo chicas que sí se
la creyeron y que sí se cortaron... total, su criterio es casi nulo.
(Si lo de la rapada de cabezas, las amenazas de muerte y los cortes no
les parece creíble, entren a una noticia "online" en la que aparezcan
o Justin Bieber o los One Direction. Lean los comentarios que escriben las
fanáticas. Encontrarán que por lo menos el 90% de estos comentarios son de
patéticos para abajo. Insultos, horrores de ortografía, amenazas de
muerte a quien piense diferente a ellas... el futuro del mundo, señores.)
Dicho esto, señor juez, yo me pregunto ¿dónde están esos padres?
Sí pues, muchos seguramente estarán en la oficina, trabajando, súper
ocupados... pero ¿dónde está su responsabilidad ante esas criaturas que los
llaman "mamá" y "papá"? ¿Hablan con sus hijos? ¿Se han
tomado el trabajito de enterarse sobre cuáles son sus creencias, valores o
principios? ¿Saben qué les gusta y qué les disgusta? ¿Conocen qué ven en la
tele, en Internet? ¿Están al corriente sobre con quiénes se juntan y con
quiénes conversan?
Estamos en una sociedad de consumo en la que muchos padres creen que
con "darles todo" (materialmente hablando) ya cumplieron con su
labor. Los casos de las directioners y las beliebers lo muestran
claramente: no se trata de niñas de escasos recursos: son jovencitas con suficiente dinero
para tener SU laptop, SU cámara, SU celular de última generación... y ¡la
absoluta libertad para hacer lo que les da la gana!
Creo que ya es hora de apagarles la televisión, la computadora, el
celular y todo lo demás a estos chicos y empezar a hacer NUESTRA tarea, que por
algo los trajimos al mundo.