miércoles, 20 de marzo de 2013

Divino tesoro



Esta semana recibí de varias fuentes un e-mail pidiéndome firmar una petición dirigida al INDECOPI, al Ministerio de Transporte y Comunicaciones, a los Congresistas y hasta al Presidente de la República para que los programas "Esto es guerra" y "Combate" respeten el horario de protección al menor. Me parece perfecto, en serio: que todos queramos proteger a nuestra infancia de recibir contenidos que  consideramos "nocivos" es algo bueno, positivo, encomiable.


Sin embargo, me quedé dándole vueltas al tema. Porque me preocupa que muchas personas crean que por firmar la bendita petición nuestro trabajo como padres (tutores, tíos, abuelos, etc.) está todo ya hecho. 


Transferir la responsabilidad de proteger a nuestros hijos y dársela a la televisión (a la que no por gusto se le llama la caja boba), es irresponsable, valga la redundancia. 


Entiendo que, en estos días en los que papá y mamá trabajan y en que los chicos se quedan en la casa con los abuelitos, con la nana, con la empleada del hogar, con los hermanos mayores, etc. los padres no tienen tiempo para vigilar lo que ven o no ven sus hijos. Créanme que lo entiendo. Pero eso no justifica en lo más mínimo que no asumamos nuestra responsabilidad como educadores y formadores de los hombres y mujeres del mañana.

Cuando yo era niña, mi mamá tenía una regla: nada de ver telenovelas. Recuerdo tener 10 años, ir al colegio y escuchar a todo el salón comentar el último capítulo de "Carrusel" (una telenovela supuestamente dirigida al público infantil) y yo enterarme de la historia por mis amigas (nunca me enganchó demasiado el tema) pero hasta allí no más. Terminaban de contar la historia y a otra cosa, mariposa. Mi vida era MUCHO más que pegarme a algo que daban en la tele: tenía a mis amigos del barrio, a mis amigos de la playa, mis libros, mis juegos... en fin.
Es cierto que en esa época  mi mami se quedaba en casita cuidando a sus seis enanitos, pero era obvio que ella no tenía tiempo para vigilar qué estábamos viendo en la tele porque, repito, éramos SEIS enanitos. Simplemente la orden era "no ver telenovelas" y nosotros (los hermanos) la acatábamos. Recuerdo también una época en la que teníamos permiso de UNA HORA para ver televisión y teníamos que escoger la hora, el programa y negociar entre nosotros para ver lo que queríamos (fue así que me volví adicta a "Robotech", jajaja... pero una adicción de una hora al día y, de nuevo, a otra cosa, mariposa.). 
Lo cierto es que lo que mamá y papá decían era LEY y había que obedecerlo. Si una tía o abuelita venía a cuidarnos, la ley se seguía aplicando. No niego que de adolescentes los cuestionamos más de una vez, pero los obedecimos y todo. Valga señalar que yo no vi nunca "Alcanzar una Estrella II" (cosa que -como le reclamaba a mi mamá - hacía tooooodo el mundo... pero con eso venía su invariable respuesta de que "si todo el mundo se tiraba de un puente..." ya saben cómo termina) y que si sé de qué se trataba es porque, para variar, mis amigas me lo contaban todo al día siguiente en el colegio.

Mi mamá tenía una frase bastante elocuente: "la generación de ustedes ha nacido con la televisión prendida", y comentaba que ello no nos dejaba pensar por nosotros mismos, haciendo que percibiéramos como "normal" temas que realmente no lo eran. Tanto ella como mi papá hacían lo posible por protegernos de lo que ellos consideraban como contenidos nocivos, ya fuese "dosificando" la cantidad de televisión que consumíamos, eligiendo los programas adecuados, incentivando en nosotros el gusto por la lectura (ésto, en mi caso, se dio con la inconmensurable ayuda de mi padrino, quien siempre me regalaba libros por mi cumpleaños... ¡y qué libros!), o JUGANDO con nosotros. Y es que el juego se prestaba para que conversáramos, para que compartiéramos, para que ellos nos transmitieran y reforzaran sus valores y de ese modo aprendiéramos y los hiciéramos nuestros.


Quisiera saber cuántos padres les enseñan hoy en día a jugar a sus hijos escondidas, chapadas, matagente, 7 pecados, bata, telefunken, monopolio, ajedrez, damas, (y un largo etcétera) y, además,  JUEGAN con ellos. Y no crean que mis papás no eran personas ocupadas: ellos jugaban con nosotros, sobre todo, los fines de semana, ESE era su relajo. Señalo esto porque ahora veo a muchos padres de familia "encerrar" a sus hijos con la tele los fines de semana, so pretexto de que "tengo que descansar, estoy molido de trabajar toda la semana", etc., etc.. ¿O sea? Si por trabajo no te ocupaste de tus hijos DURANTE la semana, por lo menos podrías hacer el intento de dedicarles tiempo a ellos ¡EL FIN DE SEMANA!


Pero no podemos dejarlo allí. Los chicos de hoy en día no sólo han nacido con la tele prendida, como nos pasó a nosotros. Han nacido con la computadora, la laptop, el blu-ray, el cable, etc. prendidos y conectados a sus cerebros. Peor aún, muchos de ellos nacen y ya tienen el celular, el iPad, y otro largo etcétera como si de un derecho se tratara. Y es que a los chicos de hoy en día NO se les está enseñando a "ganarse" nada, ni los premios, ni los permisos, ni nada por el estilo. Es mucho más cómodo dejarlos enchufados, calmar nuestra conciencia con el consabido "lo tienen todo, no les falta nada" y delegarle nuestra responsabilidad formadora al colegio... y a los medios de comunicación.


Sólo basta ver el fenómeno de las "beliebers" (fans de Justin Bieber) y las "directioners"(fans de One Direction), por ejemplo. Cuando se corrió el falso rumor en Internet de que el cantante de los pantalones chorreados "tenía cáncer", hubo CIENTOS de jovencitas al rededor del mundo que se RAPARON la cabeza en solidaridad al son del hashtag #BaldForBieber (Calva por Bieber). ¿JELOU? Quiero decir, no sólo ni siquiera verificaron si el rumor era cierto o no, sino que se raparon las cabezas, se tomaron fotos y videos con el celular y ¡LOS SUBIERON A INTERNET! ¡Bien orgullosas, ellas!


Al otro lado (aunque no necesariamente enfrentadas con las beliebers) están las directioners. Fanáticas a ultranza del grupo pop de cinco chicos salido del programa X Factor "made in Britain". Muchas de estas señoritas, cada vez que uno de sus miembros cambia de novia - porque Harry Styles es precisamente de quien yo trataría de proteger a mis hijas, recontra womanizer el sujeto - encuentran la forma de amenazar de muerte a la noviecita de turno, al punto de que una de ellas tuvo que cerrar su cuenta de Facebook por el acoso recibido.
Otra perla de las beliebers (parece que en esta sección están las más loquitas de las fanáticas). A principio de este año (¿o era a finales del año pasado?) aparecieron fotos de su ídolo en las que aparentemente estaría fumando marihuana. Inmediatamente apareció el hashtag #CuttingForBieber (Me Corto por Bieber), una "protesta" online emprendida por su más acérrimas fanáticas, quienes, al ver el "daño" que se estaba haciendo JB al fumar, decidieron "detenerlo"... ¡CORTÁNDOSE A SÍ MISMAS! (No, no se estaban cortando las muñecas para suicidarse, era un tema de infligirse dolor a modo de chantaje ¿emocional? para lograr su objetivo). De nuevo, fotos y videos en Internet de brazos ensangrentados y chicas pidiéndole al bendito Bieber que deje de drogarse. Dicen que todo esto se inició como un FAKE (es decir, eso era falso) pero he leído que hubo chicas que sí se la creyeron y que sí se cortaron... total, su criterio es casi nulo.


(Si lo de la rapada de cabezas, las amenazas de muerte y los cortes no les parece creíble, entren a una noticia "online" en la que aparezcan o Justin Bieber o los One Direction. Lean los comentarios que escriben las fanáticas. Encontrarán que por lo menos el 90% de estos comentarios son de patéticos para abajo. Insultos, horrores de ortografía, amenazas de muerte a quien piense diferente a ellas... el futuro del mundo, señores.)

Dicho esto, señor juez, yo me pregunto ¿dónde están esos padres? Sí pues, muchos seguramente estarán en la oficina, trabajando, súper ocupados... pero ¿dónde está su responsabilidad ante esas criaturas que los llaman "mamá" y "papá"? ¿Hablan con sus hijos? ¿Se han tomado el trabajito de enterarse sobre cuáles son sus creencias, valores o principios? ¿Saben qué les gusta y qué les disgusta? ¿Conocen qué ven en la tele, en Internet? ¿Están al corriente sobre con quiénes se juntan y con quiénes conversan? 


Estamos en una sociedad de consumo en la que muchos padres creen que con "darles todo" (materialmente hablando) ya cumplieron con su labor. Los casos de las directioners y las beliebers lo muestran claramente: no se trata de niñas de escasos recursos: son jovencitas con suficiente dinero para tener SU laptop, SU cámara, SU celular de última generación... y ¡la absoluta libertad para hacer lo que les da la gana!


Creo que ya es hora de apagarles la televisión, la computadora, el celular y todo lo demás a estos chicos y empezar a hacer NUESTRA tarea, que por algo los trajimos al mundo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Por qué NO?

Tengo este temita enredado entre los dedos (porque decir atorado en la garganta no aplicaría para este asunto del blog, ¿verdad?) desde hace varias semanas. Siendo que la Consulta Popular de Revocatoria (así dice la ONPE que se llama) está "ad portas" (es ESTE domingo!), yo también quería expresar mi opinión al respecto. Y aquí voy:

¿Por qué NO?

La primera razón que tengo para decir NO es que esta revocatoria se estaba gestando desde ANTES de que la Sra. Villarán asumiera la alcaldía de Lima. Quiere decir, cuando ella realmente "no hacía nada" ¡porque ni siquiera había asumido la gestión municipal!

Entonces, de arranque, el proceso de revocatoria está mal, pues. Porque, como bien plantea un amigo: pónganse una mano en el pecho y digan si ustedes se hubieran puesto a recolectar firmas (y a poner "de la suya") para una revocatoria si no hubiera existido la iniciativa por parte de Marco Tulio Gutiérrez y compañía. A ver, ¿quién levanta la mano? ¿Nadie? Exacto. Porque para estos señores, la revocatoria no se trata de si la alcaldesa hizo o no hizo obras (que hasta ahora es su único caballito de batalla), sino de una vendetta política, una pataleta de malos perdedores.

Lo que le estaríamos diciendo a toda esa gente honrada, que quiere sacar a su país y a su ciudad adelante es: - "ni se te ocurra, si no nos gustas, te vamos a sacar, así tengas todas las buenas intenciones del mundo". Y ¿adivinen qué? Esos jóvenes que alguna vez pensamos remangarnos las camisas, los polos y las blusas para cambiar el asqueroso sistema político nacional vamos a pensarlo más dos veces antes de meternos en "camisa de once varas". Porque con esta revocatoria, nos están diciendo que en el Perú, si quieres un cambio, si quieres honradez y si quieres justicia, siempre van a encontrar una forma de deshacerse de ti. Sea como sea, ya sea mintiendo (por si acaso, eso de "miente, miente que algo quedará" viene del nazi de Goebbels) o apuntando a tus debilidades.

Otro de mis motivos para decir NO es el gasto en el que se va a incurrir: no hablemos de lo que ya se gastó en el proceso de revocatoria hasta hoy (porque eso sería llorar sobre leche derramada) sino en los gastos que se NOS vienen a TODOS los peruanos (porque esa platita sale de tus impuestos y de los míos): convocar a nuevas elecciones (material electoral, pagarle a más personal, etc.) y ADEMÁS, tendremos que devolverles su plata a los revocadores. Porque la ley (esa ley en la que se amparan para pedir la revocatoria) lo dice, así que no se les ocurra pensar que no van a pedir la devolución de su dinero, por más que afirmen lo contrario. Total, algunos que comienzan diciendo NO terminan diciendo SI ¿no?

Y me pregunto ¿es esto justo? En el Perú tenemos a miles de niños muriendo de hambre y de frío (sí, averigüen, investiguen señores, tendremos una gastronomía espectacular, nuestra economía estará floreciendo pero todavía tenemos gente que muere de hambre y frío dentro del territorio nacional), una infraestructura hospitalaria que da pena, un sistema de educación que da asco y unos sueldos (policías, médicos y maestros) que dan risa (por no llorar)... ¡y nos estamos tirando la plata en revocar a alguien porque no nos gusta! ¿Es justa esta frivolidad? ¡Dejemos a la alcaldesa terminar con lo que está haciendo y que su "castigo" sea no reelegirla! ¿Por qué vamos a revocar a alguien que, sí pues, no habrá hecho las cosas como a nosotros nos hubiera gustado, pero no nos ha robado? ¿Para que entren de nuevo los que ya nos robaron?

Porque, señores, siempre nos estamos quejando de nuestros políticos corruptos, pero la señora ha demostrado no serlo. Puede que no haya tenido un inicio adecuado, porque nadie nace sabiendo. Si te rodeas de las personas que confías (que normalmente son tu familia), ay no, eso es nepotismo. Si te rodeas de las personas a las que consideras calificadas pero que cometen errores, entonces la que hace TODO mal eres tú. No le damos cabida para que aprenda de sus errores. Pero sí dejamos que Alan hunda al país en la más profunda de las miserias y lo volvimos a reelegir, porque "ya debe haber aprendido".

Mi tercer punto para marcar NO es la asquerosa excusa de "Villarán representa a la izquierda marxista". ¿Y? Así y todo salió elegida, ¿no? O sea, cada vez que por elección democrática se elija a un candidato de un partido o ideología que no sea el mío (o que simplemente no me guste) ¿lo vamos a revocar? (A la gente que piensa así me gustaría preguntarle: ¿a ti te sobra la plata? - bien sabemos que a Francisco Tudela, uno de los que más usa la frase, sí le sobra la plata, pero CREO que al resto de peruanos NO nos sobra, ¿o me equivoco?).

Eso de decir "los rojos están con la Villarán" no sólo está muy gastado sino que no es cierto. Yo no soy  ni comunista ni socialista, pero estoy en contra de la revocatoria, porque me parece INJUSTA. Y estoy a favor de Conga (siempre y cuando se dan las condiciones necesarias para que se dé una minería responsable, pero ese ya es otro tema). ¿Se han puesto a pensar quién va a ser el nuevo alcalde de Lima si es que la revocatoria tiene éxito? Un "rojo" (lo cierto es que eso de denominar a la gente por colores me parece terrible, pero bueno). El nuevo alcalde de Lima será nada más y nada menos que Fidel Gregorio Ríos Alarcón, quien postuló al Congreso en la lista de Gana Perú por la región Lima y ha formado parte del Partido Comunista Peruano (PCP). Allí está, pues. Su nuevo alcalde, señoras y señores del Sí.


No quiero decir con nada de esto que la señora Villarán no haya cometido errores, para nada. Definitivamente los ha cometido, pero creo que son errores que pueden ser (y en muchos casos han sido) subsanados. Por otro lado, pienso que la alcaldesa de Lima sí está haciendo obra. Ha iniciado la Reforma del Transporte, ese tema que está tan pendiente desde hace tanto tiempo. Se ha enfrentado a la mafia de La Parada (cosa que no hizo ningún alcalde hasta ahora). Está invirtiendo en la Ciudad y ha traído más inversión privada con 2,400 millones de dólares comprometidos con la Municipalidad de Lima. No se ha puesto a hacer escaleritas a tontas y a locas. Tienen que seguirse procesos de evaluación complejos y estudios de planeamiento técnicos que hay que seguir poco a poco. Muchos le criticaron que se mandara a hacer lo de la Herradura sin estudios adecuados, pero se ponen histéricos porque dicen que "se demora mucho" en concretizar sus obras. ¿O SEA? Si planifica, que por qué planifica, si no planifica, que por qué no planifica.

El tema de la calidad moral de Marco Tulio Gutiérrez y su pandilla de revocadores, de su misoginia (de la que no sólo no se arrepiente sino que la repite una y otra vez), de la cantidad de mentiras a las que acude su gente, el que se pague a niños para que repartan volantes (señores, el trabajo infantil va en contra de sus derecho, ¿dónde estamos?), y un largo etcétera NO son meras anécdotas, pero no las voy a utilizar para defender mis ideas. Solitos se descalifican. Como cuando, el otro día, en el Facebook de una amiga, uno de sus amigos se vanagloriaba de su apoyo al sí con el siguiente comentario:

"Hoy en el Paradero, ojeando los titulares de los periódicos colgados en el kiosko, me comenta un vecino: "...Que complicado esto de la Votación oiga, no tengo idea de como votar" No se preocupe le dije, ¿usted quiere de se queda o que se vaya? "Que se quede, por supuesto, hay que darle una oportunidad más" me contesto; muy fácil, le dije, si quiere que se quede, marque el SI, el SI que si se quede.." Muchas gracias señor, me ha sacado de una gran duda, muchas gracias..." me dijo emocionado y yo me fui a trabajar, satisfecho de haber orientado a otro elector más de como votar correctamente."

Ok, yo no sólo me alegro de NO tener amigos de esta calaña (del tipo de que insulta a los rojos, caviares y socialistas, pero al que -por lo visto- le hace feliz utilizar tácticas nazi), sino que, si este es el tipo de gente que apoya a la revocatoria, me alegra aún más estar del lado opuesto. Me hace sentir, no sé, mejor conmigo misma, jajaja...

Y ya poniéndonos serios, para terminarla, estoy firmemente convencida que estar en contra de la revocatoria no implica ser rojo, celeste o verde, no significa estar en Contra de Conga, ni siquiera supone ser fan de la alcaldesa (porque, lo he dicho MIL veces, yo NO voté por ella). Para mí, ha sido simplemente una tarea de análisis (pros versus contras), de reflexión y de pensar en qué será mejor para mi ciudad y mi país. Tan simple como eso.

martes, 5 de marzo de 2013

No soy homofóbico, pero no me parece...


En estos días, el gran tema de conversación entre los limeños (y, por qué no, entre los peruanos) es el del proceso de Revocatoria contra la Alcaldesa de Lima, Susana Villarán. Me había animado a expresar mi opinión al respecto (al fin y al cabo, para eso empecé a escribir este blog, para hacer catarsis y sacar lo que tengo dentro), pero mientras recopilaba opiniones sobre el tema en Facebook, me tropecé con el comentario de una querida amiga mía en el que veía como motivo de la revocación (y cito) "la ‘ordenanza gay’ que impulsó la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, (que) buscaba establecer los criterios para ‘promover la igualdad de género y evitar la discriminación por orientación sexual’, es (...) un argumento para imponer la ideología gay en esta capital" (termino la cita).


Además de la pena que sentí por la amiga en mención (porque, a mi parecer, está confundiendo la velocidad con el tocino), me di cuenta de que el temita de marras (la lucha - y la censura - por la igualdad de la sociedad LGBT -lesbiana, gay, bisexual, transexual-) es el caballito de batalla que últimamente muchas personas utilizan para atacar/defender muchos temas, sin que realmente vengan a colación. 


Porque, ¿qué tiene que ver que una persona apoye la igualdad entre los seres humanos con su capacidad para dirigir un Municipio? 


Pero bueno, ese tema pasó a un lado, porque a mí lo que me preocupó fue el tema de la INTOLERANCIA disfrazada. Y es que el "No soy homofóbico, pero..." es un discurso TAN usado (y desgastado) por tanta gente, que no se dan cuenta que en ese PERO está encerrado un clarísimo "sí, soy homofóbico".


Yo soy cristiana, católica, romana (en realidad, limeña) y apostólica. Y sí, lo admito, durante cierto tiempo de mi vida fui homofóbica. Y creo que, en gran parte, esto se debía, en palabras de San Marcos, a que "nadie ama lo que no conoce". Tenía grabado en el cerebro que eso era pecado, pecado, pecadoooo, tal cual me enseñaron en el colegio. Pero, y citando ahora al genial Rubén Blades: "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida". Y vaya que me las dio. Porque un buen día, una de las personas que más quiero en el mundo se sentó conmigo, me miró a los ojos y me dijo "soy homosexual". Lo mismo me pasó, poco tiempo después, con otra de las personas que más quiero en el mundo. Y así, con el paso del tiempo y con el cambio de lugar, me siguió pasando. Y en eso me di cuenta de que tenía MUCHOS amigos, amigas e incluso familiares que eran homosexuales.


En ese primer momento, la primera vez que alguien me hizo esa confesión ¿saben qué fue lo que me dolió? Que esta persona a la que quiero tantísimo tuviera TANTO miedo de "salir del clóset" conmigo. Que me viera como un miembro del KKK, con la antorcha prendida lista para colgarla de un árbol y prenderle fuego. ESO fue lo que me dolió. Porque esa persona seguía (y sigue siendo) parte importante de mi corazón, de mi vida, de mis pensamientos y de mis oraciones. Y porque me di cuenta de que nada había cambiado en esa persona: seguía siendo la misma maravillosa, inteligente, cariñosa y buena persona que había sido toda la vida... y, además, mis sentimientos hacia ella seguían siendo exactamente los mismos.


Miento, no exactamente los mismos. Desde ese momento yo la quería, si es posible, MÁS. Porque había tenido el valor de admitir ante esa "loquita-Torquemada-en-potencia" (que era yo) quién realmente era ella. Con miedo, sí, pero, bien dicen que valiente no es el que no tiene miedos, sino el que se enfrenta a ellos. Y porque sabía que pertenecía a un colectivo (a un grupo humano) que necesitaba mi apoyo, tolerancia y respeto. Porque esa persona seguía y sigue siendo tan persona como el día en el que nació. Tan ser humano como yo, como tú, como cualquier otro.


Desde ese primer día, mi perspectiva cambió. Hasta entonces, yo era de los que decía, como veo que siguen diciendo muchos, "no soy homofóbica, pero no me parece que se luzcan por todos lados, que se vayan con sus cosas a otra parte". Pero me di cuenta de que ESO era, precisamente, ser HOMOFÓBICA.


Ya lo dice el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE):

fobia.
(Del gr. -φοβία, elem. compos. que significa 'temor').
1. f. Aversión obsesiva a alguien o a algo.
2. f. Temor irracional compulsivo.

Fobia no es sólo odio. Fobia es MIEDO. Y el miedo viene de lo desconocido... o de lo "mal conocido".


Hace un par de años, un queridísimo amigo mío, perteneciente al clan de los que proclaman "no soy homofóbico, pero..." me contó que él estaba en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo "porque todos los gays tenían la consigna de convertir a todo el mundo en gay". Después de recoger mi mandíbula del piso, le pregunté por qué afirmaba eso. ¿Su respuesta? En UNA discoteca había conocido a UN gay que le había dicho EXACTAMENTE ESO.


Wow. Guau, en castellano. Tuve que recoger mi mandíbula del piso por segunda vez. Y si no mal recuerdo, una tercera y una cuarta, porque esa conversación se prolongó hasta altas horas de la madrugada.


Le expliqué que, para el caso, era como si yo dijera "todos los sacerdotes son pederastas" porque hay VARIOS casos documentados (no uno, varios) de sacerdotes católicos (y/o cristianos) que han abusado de niños y niñas alrededor del mundo, valiéndose -entre otras cosas-de esa aura de "santidad" y "confianza" que les otorgan los hábitos. PEEEERO que de NINGUNA manera podemos generalizar, porque conozco de cerca (entre ellos a amigos tan cercanos que son casi familia) a muchísimos sacerdotes maravillosos y admirables que cumplen a cabalidad "la labor que Cristo les encomendó".


Pero parece que ese argumento tampoco sirvió para convencer a mi amigo, como tampoco sirve para cambiar la opinión de muchísimos mira-cómo-me-rasgo-las-vestiduras-por-la-homosexualidad-pero-no-por-los-escándalos-de-la-Iglesia. (Nota al 23/09/2013: ¿me pareció haber leído algo de "un árbol caído" por allí? Sangre en la cara, eso es lo que les falta a algunos).


El tema, para mí, pasa por el hecho de que muchas veces nos olvidamos que todos los seres humanos somos iguales. Hace algunos siglos, se consideraba que los esclavos no eran seres humanos. Luego, que las personas éramos diferentes de acuerdo al color de nuestra piel. Incluso, hubo una época en la que las mujeres no podíamos votar. Gracias a Dios, poco a poco las cosas han ido cambiando. Nos dimos cuenta de que los seres humanos somos EXACTAMENTE iguales, con los mismos derechos por NATURALEZA (ese simple hecho de haber nacido dentro de la raza humana) y que deberíamos preocuparnos porque todos disfrutáramos de las mismas libertades y gozáramos de los mismos derechos.


En este sentido, no sólo se trata de que respetemos el derecho de la comunidad LGBT a existir dentro de la sociedad (cosa que para muchos, ya es suficiente, ¿para qué darles más?), sino que puedan tener los mismos derechos civiles que tenemos todos los demás.


Hace un año, en Misa, un sacerdote nos pedía rezar para que no se legalizara en ese país el matrimonio entre personas del mismo sexo (no, no era el Perú). ¿JELOU? Yo levanté la voz y dije "NO, por eso yo no rezo" (aunque parece que nadie me escuchó -¿sería porque estaban en pleno "Te lo pedimos, Señor"?-, sólo mi maridito que me apretó la mano y me miró a los ojos diciendo en voz bajita "Gorda, no te dejes llevar por la cólera, tú tranquila y reza por lo contrario"). Pero me quedé con el grito atorado en la garganta, unas ganas de recordarle a este señor que Jesús, sí, ese que, según creemos los cristianos, murió en la Cruz por toda la humanidad dijo "a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César".  O sea, a Dios le das lo que corresponde al terreno espiritual, y a la autoridad terrenal, lo que a ella le compete.


Las personas de la comunidad LGBT (hasta donde sé) no están pidiendo que se les deje contraer matrimonio en una Iglesia. Están pidiendo derechos civiles, que su unión valga tanto como la de cualquier persona casada ante la LEY. ¿Por qué mejor no pide rezar por todos esos que contraen matrimonio religioso como si se tratara de cualquier tontería, total, si no funciona igual me divorcio y que pase el/la siguiente? (* Ojo, no incluyo aquí a los que se casan por motivos auténticos y luego por a,b ó z terminan divorciándose).


Regresando a mi primera amiga (la de la velocidad y el tocino) tendríamos (ay, qué horror) que enseñarles a los niños que ser homosexual era "natural". Yo le respondí tal cual: 

"No, lo que hay que decirles a los niños es que todo ser humano merece respeto y tolerancia por el simple hecho de ser humano. Da igual su religión, color, orientación sexual y cualquier otra cosa de ese tipo. Y si nos vamos al tema religioso (...), les decimos que hace más de 2000 años Jesús vino al mundo a predicar el amor, la compasión y la caridad (que al fin y al cabo, todos significan lo mismo). Que Jesús nos quería a todos por igual porque TODOS somos iguales ante sus ojos".

Pero piña pues, ella se niega a ceder. Y lo cierto es que no voy a tratar de convencerla de su miopía. 

Sé que, desafortunadamente, muchos otros seguirán como ella, incapaces de querer lo que no conocen. Ojalá que, por su bien, no conozcan de cerca a una persona LGBT. O de repente, mejor, ojalá que sí. Ojalá que puedan darse cuenta lo mucho que sufre una persona a la que quieres con todo tu corazón porque es discriminada por ser quien es


Roguemos al Señor...


Ps: Justo acabo de encontrar un artículo de Marco Sifuentes que se titula parecido a éste. Se los dejo (y se los recomiendo): "No soy homofóbico pero..."