sábado, 10 de agosto de 2013

Vóley peruaaaaano... porque no todo es fútbol

1988. Juegos Olímpicos de Seúl. Todo el Perú madrugaba (por el tema de la diferencia horaria entre Perú y Corea del Sur) para ver a nuestra selección del vóley defender el nombre del país y ponerlo en lo más alto del podio. Luego del madrugón, llegábamos al colegio con la sonrisa en los labios (y sueño en los ojos) a comentar el partido entero con nuestr@s compañer@s de clase. Ese año ganamos la medalla de plata y fuimos felices. ¿Hubiéramos sido más felices si hubiéramos ganado la de oro? Definitivamente. Pero nadie nos quitaba el orgullo de decir que nuestra selección de vóley femenino era la segunda mejor del mundo, ni la satisfacción de haber llegado a donde llegamos.

Pasaron 25 años y nuestra selección de menores nos hizo madrugar de nuevo, al llegar al Mundial de su categoría en Tailandia. La ilusión fue la misma, si no más grande, porque salvo unas pocas excepciones, nuestro vóley hacía rato que no llegaba tan lejos. Esta vez quedamos cuartos. No llegamos a llevarnos una medalla, pero qué rico sufrimos. Y no por ser masoquistas, pero para los que vivimos las Olimpiadas del '88, fue un flashback maravilloso. No miento, yo sentí que volvía a tener 10 años mientras ponía el despertador para despertarme para alentar a mi selección, aunque en estos momentos me encuentre a miles de kilómetros de distancia y ya no esté sentada con mi familia en la cocina de la casa de mis papis mientras mi mami nos preparaba un desayuno madrugador. Ahora la que preparaba el desayuno madrugador era yo, mientras mi esposo conectaba la computadora a la televisión para poder ver bien el partido.


La barra facebookera no dejó de alentar a las chicas. En general, las redes sociales se convirtieron en foros de apoyo y emoción. Ahora no comentábamos el partido en el patio del colegio, sino a través de nuestros teléfonos, de nuestras laptops, de nuestras tablets. Gente que por esas cosas de la vida no podía ver los partidos, pedía a sus amigos que les contaran cómo iba la cosa. Y muchos nos convertimos en narradores deportivos online. Peruanos en Estados Unidos, Bolivia, Ecuador, Colombia y otros países nos pasábamos los links de las páginas web para poder conectarnos a la señal de Frecuencia Latina y ver el partido lejos de casa.


Sin embargo, cuando caímos, qué triste fue ver que algunos peruanos soltaron comentarios como "yo no celebro perder", "si no traen medallas para qué fueron" y más tonterías por el estilo. Esta gente a veces me hace recordar la triste frase "no hay peor enemigo de un peruano que otro peruano". Porque señores, el deporte peruano se tiene que apoyar así no traigamos medallas. Porque nuestros triunfos, en el deporte que sean, corresponden a un trabajo de largo aliento, a un proceso, a una labor llena de sacrificios, sudor y lágrimas por parte de los seleccionados, sus familias y el cuerpo técnico que trabaja con ellos.



Ahora, no es posible que estas chicas -y todos nuestros deportistas en general- no reciban un apoyo digno del Estado. Muchísimos de ellos vienen de familias de escasos recursos económicos y para ir a entrenar pasan las de Caín. Ya lo dijo la medallista olímpica en Seúl y entrenadora de la selección de menores, Natalia Málaga: "A veces no llegan al entrenamiento porque les robaron la mochila, el celular, etc." ¿creen que esto pasa solamente con las del vóley? Todos nuestros deportistas necesitan apoyo, necesitan estar bien alimentados, necesitan dormir sus horas, necesitan un techo seguro donde vivir... si no, no vale reclamar que por qué no ganan, pues.

Creo que hay otro punto muy importante y este es el tema de conseguirles una buena asesoría psicológica: necesitamos aprender a no sentirnos derrotados cuando vamos perdiendo para poder remontar un marcador que nos sea adverso. Lo vimos en el caso de la selección Eslovena: las demolimos, no sólo con nuestro buen vóley, sino también anímicamente. Ellas se sentían ganadoras antes de entrar a la cancha, pero las peruanas destrozaron esa imagen que tenían de nosotros y de paso, les ganaron limpiamente. Allí se comprobó que no sólo los peruanos nos bajoneamos cuando las cosas no salen como quisiéramos: le pasa a todo el mundo. Los ganadores saben cómo manejar esa frustración, cómo capitalizar ese sentimiento de derrota prematura y convertirlo en triunfo: ESO es lo que necesitamos TODOS los peruanos, pero especialmente nuestros deportistas. Si los "macheteamos" cuando pierden, hacemos leña del árbol caído. Todos tenemos que cambiar de actitud.

Ante lo lejos que han llegado las chicas, no han sido pocos los que han llegado a decir "estas chicas lo merecen todo, hay que quitarles a los del fútbol para dárselos a ellas". Tampoco tampoco, pues. Porque, si no me equivoco, esas mismas personas son las que pitean porque no vamos a un Mundial de Fútbol desde México '86. Nuestro fútbol comienza a mejorar después de casi 30 años de dar pena. ¡No pues! ¡A apoyar (ojo, no a idolatrar, porque eso eleva algunos "egos" que deberían estar más abajo que las nubes) se ha dicho! No sé si sea posible que la Federación de Fútbol reciba del Estado más que la del vóley (¡que alguien me confirme el dato, que no lo consigo!) pero si esto fuera así no me parecería correcto, ya que esa Federación recibe bastante dinero de otros lados (por ejemplo, de las transmisiones televisivas).

La semana pasada, las chicas de la selección de menores regresaron al Perú. Qué lindo ver la marea de gente que fue a recibirlas al aeropuerto. Me emocionó ver cómo muchísimos peruanos les agradecían el esfuerzo, sus sacrificios y su aplomo, yendo a recibirlas en masa, haciéndoles barra con matracas (jajaja), bombos y platillos.


Lo malo fue que, para variar, después vino la peliculina. La Congresista oficialista Cenaida Uribe (ex voleibolista) salió a recibir a las chicas como si Palacio de Gobierno fuera su casa (ganándose el apodo de "la primera dama del deporte"). En la ceremonia no se vio a Cecilia Tait, ni a Gaby Pérez del Solar, ni Leyla Chihuán: tres glorias del vóley peruano, que actualmente son Congresistas de la República. Además, se organizó una "ceremonia de reconocimiento" en el Congreso. Un Congreso que trata de lavarse la cara por sus escándalos de corrupción.  En esta ceremonia, el presidente del Congreso (un impresentable de apellido Otárola) las "homenajeó", regalándoles un celular y "un incentivo económico", no sin antes compararlas con la selección que viajó al Mundial de México '70. Pero ¿de qué era ese mundial? ¡¡¡DE FUTBOL!!! Como diría Condorito ¡PLOP! ¡Por favor, un par de cápsulas de Ubicaína para ese señor! (Bueno, ya otro día me quejaré de nuestra clase política, que cada vez da más vergüenza...). Y, ¿premiarlas con un celular? ¿Aló? 


Nadie pide (por lo menos yo no lo pido) que les regalen una casa a los deportistas, pero sí que se contribuya a mejorar sus condiciones de vida. Quién va a tener cabeza para concentrarse en entrenar si el techo de tu casa es de calamina y tú y tu familia se mueren de frío en los inviernos que, aunque no caiga nieve, congelan de pies a cabeza. Quién va a tener fuerzas para entrenar si te despiertas a las 6 de la mañana para ir al colegio, sales hecha una bala para entrenar y llegas de regreso a tu casa a la media noche porque el transporte público es eterno e ir de un lado al otro es como hacer un viaje interprovincial, además de ser altamente inseguro.


Es hora de que todos apoyemos al deportista peruano como se merece. Nos quejamos una y otra vez de que en nuestra historia el Perú sólo ha ganado cuatro medallas olímpicas, pero si no se toman cartas en el asunto desde la política de Estado (como sí se está empezando a hacer, por ejemplo, en Colombia) no vamos a llegar muy lejos. Todo empieza valorando su esfuerzo y su sacrificio. Así que, bueno pues, no ganamos medallas, pero cada vez estamos mejor y hay que seguir apoyando. No soy conformista, ojo, yo quiero más, quiero ver medallas colgando de los cuellos de nuestros deportistas, copas en sus manos, escuchar el himno de mi país resonar en alguna competencia deportiva internacional, pero no sólo por nuestras voleibolistas, sino también por los chicos de la natación, del judo, bádminton, esgrima, tenis y un largo etcétera. ¿Alguien más se apunta?



viernes, 2 de agosto de 2013

Maternidad... o ser una mujer incompleta... o no saber lo que es la vida

Desde que tengo uso de razón he estado rodeada de niños. Soy la mayor de seis hermanos, la segunda llegó cuando yo acababa de cumplir un año, el menor cuando yo tenía 12 años y medio. Cuando cumplí 20, llegó a mi vida la primera de mis sobrinos directos, mi ahijada maravillosa, la niña de mis ojos. A partir de aquel día, cada sobrino, de los ocho que tenemos en conjunto con mi esposo, ha sido recibido con alegría, con entusiasmo y con mucho, mucho amor. Y esto sucede no sólo con nuestros sobrinos directos, ya que también tenemos una cada vez más creciente cantidad de "sobrinos indirectos" (hijos de nuestros primos y otros parientes sanguíneos), así como de "sobrinos de cariño" (hijos de nuestros amigos), a los que también queremos un montón.

Me encantan los niños. Sé cambiar pañales, sacar chanchitos, preparar mamaderas, bañarlos, arrullarlos y contarles cuentos para que se duerman desde que tengo siete años, cuando nació mi hermana María Fe. Y todo lo aprendí por vocación propia, siguiendo los pasos de la mejor madre del mundo, que, vale la pena decirlo, es MI madre.

Cuando yo era chica (de niña hasta el comienzo de la adolescencia) era "más Susanita que Mafalda": quería encontrar a mi príncipe azul y tener un montón de enanitos. Tan es así que cuando nos casamos, mi hermana (la segunda) hizo una petición del tipo "Señor, te pedimos que tengan TODOS los hijitos con los que Machi sueña". Al término de la ceremonia, mi cuñada se me acercó y con cara de preocupación me preguntó: "¿pero es que cuántos hijos quieres?", a lo que yo respondí "¿en serio? yo quiero DOS, pero algo me dice que mi hermana cree que aún quiero poblar la tierra".

Esto fue hace más de cinco años. Al poco tiempo -tendría apenas unas semanas de haber cambiado de estado civil- en un lonche en el que yo estaba presente sólo por casualidad, una amiga de mi mami me preguntó, muy suelta de huesos ella, que cuándo pensaba salir embarazada, insistiendo en que me apurara, porque yo no querría ser una "madre vieja".

En ese momento, yo simplemente dirigí mi mirada hacia mi madre, quien con una sonrisa y un parpadeo me dijo telepáticamente (sus miradas a veces dicen más que mil palabras): -"No le hagas caso, ignórala y sonríe"(se lo consulté más tarde, sólo para verificar: me había querido decir exactamente eso). Le hice caso, aunque no puedo negar que cada célula de mi cuerpo me gritaba que le respondiera a la mencionada señora "¿Y a ti qué te importa?" (si soy franca, entre el "qué" y el "te importa" venía una interjección para NADA educada... ustedes saquen sus conclusiones).

Años después, conversaba con una amiga de la infancia sobre nuestras vidas, nuestros matrimonios (ella lleva casada más tiempo que yo) y sobre los comentarios y consejos no solicitados que te da medio mundo, riéndonos de lo metiches que pueden ser algunas personas... cuando me hizo el siguiente comentario: -"Si alguien más me vuelve a preguntar: ¿y para cuándo el sobrino? ¡LO MATO!"

Lo cierto es que a mí me ha pasado lo mismo un sinnúmero de veces, y no pocas he querido tener la misma reacción que ella. Una vez, le respondí a una de esas personas (que tan cercana a mí tampoco era): "- ¿Quieres sobrinos? ¡Anda y pídele a tu hermana que te dé uno, pues!" (Y como diría Machín Alberto: are, ajo, erda...)

También me ha pasado, casi siempre en fechas cercanas a nuestro aniversario de matrimonio, que algún listillo (o listilla, especialmente medio viejilla) me sale con un comentario del tipo: "Asu, ¿ya CINCO años de casados? ¿Para cuándo los bebes?" -y aquí el comentario más idiota de todos "- ¡No sean flojos!"

Otras personas, cuyo coeficiente intelectual no llega ni al de una ameba, se han puesto - en mi cara pelada- a sacar conclusiones adelantadas (ah, sí, porque a pesar de no tener cerebro son DOCTORES en la materia) y comienzan con "Ah, ya veo, no quieres tener hijos", "Sí pues, los jóvenes de hoy en día priorizan sus carreras a la familia", y un largo etcétera al que no voy a seguir recordando porque me tendrían que hacer un transplante de hígado.

Ojo. No me refiero a esas personas que te preguntan si ya tienes hijos. Esa es una pregunta como cualquier otra y a mí no me afecta, porque hay una respuesta simple: no. La pregunta que j-o-d-e es ¿Para cuándo?... y todo lo que continúa.

Sorry con excuse me, pero hasta donde yo sé a NADIE le INCUMBE, ni tiene por qué saber si estás buscando quedar embarazada, desde cuándo están buscando, si es un tema que estás dejando para más adelante por a, b ó z; si eres estéril o si tu marido lo es; si ya los vio un especialista; si tienes problemas y vas a operarte o si de plano lo tuyo es inoperable; si es que todo está bien pero simplemente no salen encinta; si es que han decidido adoptar; si has tenido embarazos pero no se han logrado; si es que siquiera tienen planeado tener hijos en la vida... EN FIN. Además, ¿acaso tengo una bola mágica para adivinar cuándo es que voy a tener hijos (si es que si quiera los voy a tener)? 

Esa "invasión de privacidad" me molesta y, dependiendo de la persona de la que venga, a veces duele. Que existan individuos que sienten que tienen el derecho a opinar, exigir, comentar sobre tus posibilidades reproductivas es algo que escapa a mi habilidad de comprender al ser humano.

Quisiera recordarles a estas personas que no llegar a ser madre no significa que estés "incompleta", que "hayas dejado de realizarte como mujer" o que seas "egoísta". Hay mujeres a las que Dios no les manda uno, sino SEIS (entre ellas, mi madre); mujeres a las que Dios no les manda ni uno y siguen su vida sin preocuparse; mujeres que llegan a ser madres, pero de una forma no convencional (por adopción, vientre de alquiler, etc.); hay mujeres que deciden dedicar su vida a Dios; mujeres que de plano no quieren ser madres porque no tienen el instinto. Y TODAS merecen la misma clase de respeto.

Cuando me refiero a mujeres que han nacido sin instinto maternal, es porque sé que eso EXISTE (y lo aclaro porque alguna vez le escuché a una señorona decir: "Es imposible que una mujer nazca sin instinto maternal. Es antinatural.") Como le respondí a la mencionada señorona, yo he sido testigo de varios casos: tengo amigas que -suertudas ellas- nacieron con el instinto, pero también conozco a algunas a las que recién les brotó cuando salieron embarazadas, a otras cuando nació su primer hijo, a otras incluso cuando su hijo/a tenían un par de meses... otras no lo desarrollaron nunca y son madres como pueden (con la ayuda de Dios, o de su mamá, o de sus tías)... otras simplemente decidieron no ser madres AT ALL porque, no pues, no querían.

Yo creo que hay diferentes formas de ser madre. No digo de "salir embarazada". Digo de ser madre. Hace poco, en una entretenida discusión sobre el matrimonio homosexual, una ex-amiga me salió con que las parejas de homosexuales no deberían poder adoptar niños. (Ok, cada quien tiene su punto de vista, no me parece, no coincido contigo, pero bueno...) El problema por el cual dejó de ser mi amiga (por lo menos en Facebook) fue cuando me salió con que "las personas que adoptan JAMÁS podrán ser los verdaderos padres de esas criaturas". Plop, plop, replop, hasta aquí no más contigo causa y juas, eliminada del Facebook FO EVA.

No me mandé con el consabido speech de "madre no es la que alumbra -da a luz, pare, o como más le acomode decirlo a cada uno- sino la que cría" porque era evidente que en el estrecho cerebrito de esta persona, la única verdad era la SUYA y bueno, no quería gastar más tiempo e hígado en alguien como ella. Pero su comentario me ofendió, no sólo porque la adopción es un tema que yo he contemplado desde que era bastante chica (sino, que le pregunten a mi madre, que lo sabe perfectamente), sino porque conozco MUY de cerca tanto a padres como a hijos adoptivos. Y no creo que NADIE tenga derecho a decir que ellos no son los "verdaderos" padres de sus hijos como tampoco he escuchado a ninguno decir "mis papás nos son mis verdaderos papás porque soy adoptado". Del modo en el que lo veo, el amor y el sacrificio que sus padres (en este caso, los verdaderos, no los biológicos) es tan grande (o incluso, a veces, mayor) que el de los padres que sí concibieron a un hijo biológicamente.

Sé que para muchas mujeres "ser madre es lo más maravilloso que les pasó en la vida". Mis respetos y admiración, en serio. Pero lo que es terrible es que algunas se toman esa maravillosa capacidad y experiencia en SU vida para descalificar a las no lo somos. "Es que no sabes lo que es la vida hasta que has parido a un niño", escuché alguna vez decir. Si mis ojos hubieran estado hechos de láser esa personita hubiera acabado en una nubecita de humo, jajaja... Lo frustrante que puede resultar no ser un X-men, a veces...

Y es que no creo que nadie tenga derecho a descalificar a otra persona, sus sentimientos, su dolor, su compromiso, su agotamiento, su sacrificio... y un larguísimo etcétera, por el simple hecho de no haber parido. Creo que queda bastante claro que tengo una admiración infinita hacia todas aquellas mujeres que son MADRES con mayúscula, pero no puedo tolerar a aquellas que se sienten MÁS que otras mujeres por ello. Me ha pasado, como migrañosa que soy, que alguna vez alguien me dijo "eso no es nada, si quieres hablar de dolor, hablaremos cuando hayas dado a luz". ¿Jelou"Hablaremos de dolor cuando tengas más de 20 días con crisis de migraña, te hospitalicen, te bombardeen de corticoides que te engorden más de 30 kilos y aún sigas adolorida". Esa debió de ser mi respuesta. Pero ni así, porque a pesar de que yo me pueda partir de dolor, sé que hay gente que tiene dolores más fuertes en la vida. Yo sí sé.

Volviendo al tema: yo soy madre. Tengo un hijo llamado Argos Camilo. Tiene dos años, pero en su especie esos son como catorce, así que para colmo, soy madre de un adolescente. Lo he llevado más de una vez corriendo a emergencias, porque mi compadre es un imán para algunos eventos desafortunados y así ha sido desde que lo adoptamos, cuando tenía sólo tres meses y la "familia" que lo compró como "regalo" ya se había cansado de él. Llegó a nuestras vidas con dos infecciones super serias, una de las cuales lo afectará hasta el fin de sus días. Tiene dos cirugías y más de una vez hemos madrugado cuidándolo, bajándole la fiebre, cambiándole vendajes. Ha ido al colegio, ha tenido entrenador, pero papá y mamá son absolutamente responsables por él. Como toda criatura de temprana edad, no diferencia entre días de semana y sábados y domingos: igual se despierta a las 6am y quiere que se le preste atención. Se enferma, le dan pataletas, hace travesuras y tenemos que recoger lo que "hace" cada vez que salimos a pasear.

Sé que Argos no es un niño. Sé, además, que tiene "fecha de expiración". Pero es mi hijo. Me llena la vida de alegría. Me agota, me estresa, me llena de pelo toda la ropa y toda la casa, pero lo amo, sin condiciones. Daría mi vida por él. Si eso no es amor de madre, no sé qué cosa es. 

Dicho esto, me encantaría que Argos tenga hermanitos, ya sea de su especie o de la mía. Sé que llegarán cuando tengan que llegar y como tengan que llegar. Voy a seguir rezando, voy a seguir poniendo todo de mi parte, porque YO quiero, no porque nadie me lo haya reclamado, exigido o recomendado.

A mis 35 años, me siento una mujer COMPLETA y SÉ LO QUE ES LA VIDA, a pesar de no haber dado a luz. Tengo una familia, un esposo y muchos amigos que me quieren. Mi vida está llena de bendiciones. Tengo un hijo que sabe quién es "mamá". Y aún así, si no lo tuviera, tengo el corazón contento y lleno de alegría. Y punto.

Ps: Les dejo este artículo que me pareció BUENISIMO:
http://www.theclinic.cl/2013/07/24/cinco-cosas-que-los-padres-deben-dejar-de-decir-a-quienes-no-tienen-hijos/

miércoles, 20 de marzo de 2013

Divino tesoro



Esta semana recibí de varias fuentes un e-mail pidiéndome firmar una petición dirigida al INDECOPI, al Ministerio de Transporte y Comunicaciones, a los Congresistas y hasta al Presidente de la República para que los programas "Esto es guerra" y "Combate" respeten el horario de protección al menor. Me parece perfecto, en serio: que todos queramos proteger a nuestra infancia de recibir contenidos que  consideramos "nocivos" es algo bueno, positivo, encomiable.


Sin embargo, me quedé dándole vueltas al tema. Porque me preocupa que muchas personas crean que por firmar la bendita petición nuestro trabajo como padres (tutores, tíos, abuelos, etc.) está todo ya hecho. 


Transferir la responsabilidad de proteger a nuestros hijos y dársela a la televisión (a la que no por gusto se le llama la caja boba), es irresponsable, valga la redundancia. 


Entiendo que, en estos días en los que papá y mamá trabajan y en que los chicos se quedan en la casa con los abuelitos, con la nana, con la empleada del hogar, con los hermanos mayores, etc. los padres no tienen tiempo para vigilar lo que ven o no ven sus hijos. Créanme que lo entiendo. Pero eso no justifica en lo más mínimo que no asumamos nuestra responsabilidad como educadores y formadores de los hombres y mujeres del mañana.

Cuando yo era niña, mi mamá tenía una regla: nada de ver telenovelas. Recuerdo tener 10 años, ir al colegio y escuchar a todo el salón comentar el último capítulo de "Carrusel" (una telenovela supuestamente dirigida al público infantil) y yo enterarme de la historia por mis amigas (nunca me enganchó demasiado el tema) pero hasta allí no más. Terminaban de contar la historia y a otra cosa, mariposa. Mi vida era MUCHO más que pegarme a algo que daban en la tele: tenía a mis amigos del barrio, a mis amigos de la playa, mis libros, mis juegos... en fin.
Es cierto que en esa época  mi mami se quedaba en casita cuidando a sus seis enanitos, pero era obvio que ella no tenía tiempo para vigilar qué estábamos viendo en la tele porque, repito, éramos SEIS enanitos. Simplemente la orden era "no ver telenovelas" y nosotros (los hermanos) la acatábamos. Recuerdo también una época en la que teníamos permiso de UNA HORA para ver televisión y teníamos que escoger la hora, el programa y negociar entre nosotros para ver lo que queríamos (fue así que me volví adicta a "Robotech", jajaja... pero una adicción de una hora al día y, de nuevo, a otra cosa, mariposa.). 
Lo cierto es que lo que mamá y papá decían era LEY y había que obedecerlo. Si una tía o abuelita venía a cuidarnos, la ley se seguía aplicando. No niego que de adolescentes los cuestionamos más de una vez, pero los obedecimos y todo. Valga señalar que yo no vi nunca "Alcanzar una Estrella II" (cosa que -como le reclamaba a mi mamá - hacía tooooodo el mundo... pero con eso venía su invariable respuesta de que "si todo el mundo se tiraba de un puente..." ya saben cómo termina) y que si sé de qué se trataba es porque, para variar, mis amigas me lo contaban todo al día siguiente en el colegio.

Mi mamá tenía una frase bastante elocuente: "la generación de ustedes ha nacido con la televisión prendida", y comentaba que ello no nos dejaba pensar por nosotros mismos, haciendo que percibiéramos como "normal" temas que realmente no lo eran. Tanto ella como mi papá hacían lo posible por protegernos de lo que ellos consideraban como contenidos nocivos, ya fuese "dosificando" la cantidad de televisión que consumíamos, eligiendo los programas adecuados, incentivando en nosotros el gusto por la lectura (ésto, en mi caso, se dio con la inconmensurable ayuda de mi padrino, quien siempre me regalaba libros por mi cumpleaños... ¡y qué libros!), o JUGANDO con nosotros. Y es que el juego se prestaba para que conversáramos, para que compartiéramos, para que ellos nos transmitieran y reforzaran sus valores y de ese modo aprendiéramos y los hiciéramos nuestros.


Quisiera saber cuántos padres les enseñan hoy en día a jugar a sus hijos escondidas, chapadas, matagente, 7 pecados, bata, telefunken, monopolio, ajedrez, damas, (y un largo etcétera) y, además,  JUEGAN con ellos. Y no crean que mis papás no eran personas ocupadas: ellos jugaban con nosotros, sobre todo, los fines de semana, ESE era su relajo. Señalo esto porque ahora veo a muchos padres de familia "encerrar" a sus hijos con la tele los fines de semana, so pretexto de que "tengo que descansar, estoy molido de trabajar toda la semana", etc., etc.. ¿O sea? Si por trabajo no te ocupaste de tus hijos DURANTE la semana, por lo menos podrías hacer el intento de dedicarles tiempo a ellos ¡EL FIN DE SEMANA!


Pero no podemos dejarlo allí. Los chicos de hoy en día no sólo han nacido con la tele prendida, como nos pasó a nosotros. Han nacido con la computadora, la laptop, el blu-ray, el cable, etc. prendidos y conectados a sus cerebros. Peor aún, muchos de ellos nacen y ya tienen el celular, el iPad, y otro largo etcétera como si de un derecho se tratara. Y es que a los chicos de hoy en día NO se les está enseñando a "ganarse" nada, ni los premios, ni los permisos, ni nada por el estilo. Es mucho más cómodo dejarlos enchufados, calmar nuestra conciencia con el consabido "lo tienen todo, no les falta nada" y delegarle nuestra responsabilidad formadora al colegio... y a los medios de comunicación.


Sólo basta ver el fenómeno de las "beliebers" (fans de Justin Bieber) y las "directioners"(fans de One Direction), por ejemplo. Cuando se corrió el falso rumor en Internet de que el cantante de los pantalones chorreados "tenía cáncer", hubo CIENTOS de jovencitas al rededor del mundo que se RAPARON la cabeza en solidaridad al son del hashtag #BaldForBieber (Calva por Bieber). ¿JELOU? Quiero decir, no sólo ni siquiera verificaron si el rumor era cierto o no, sino que se raparon las cabezas, se tomaron fotos y videos con el celular y ¡LOS SUBIERON A INTERNET! ¡Bien orgullosas, ellas!


Al otro lado (aunque no necesariamente enfrentadas con las beliebers) están las directioners. Fanáticas a ultranza del grupo pop de cinco chicos salido del programa X Factor "made in Britain". Muchas de estas señoritas, cada vez que uno de sus miembros cambia de novia - porque Harry Styles es precisamente de quien yo trataría de proteger a mis hijas, recontra womanizer el sujeto - encuentran la forma de amenazar de muerte a la noviecita de turno, al punto de que una de ellas tuvo que cerrar su cuenta de Facebook por el acoso recibido.
Otra perla de las beliebers (parece que en esta sección están las más loquitas de las fanáticas). A principio de este año (¿o era a finales del año pasado?) aparecieron fotos de su ídolo en las que aparentemente estaría fumando marihuana. Inmediatamente apareció el hashtag #CuttingForBieber (Me Corto por Bieber), una "protesta" online emprendida por su más acérrimas fanáticas, quienes, al ver el "daño" que se estaba haciendo JB al fumar, decidieron "detenerlo"... ¡CORTÁNDOSE A SÍ MISMAS! (No, no se estaban cortando las muñecas para suicidarse, era un tema de infligirse dolor a modo de chantaje ¿emocional? para lograr su objetivo). De nuevo, fotos y videos en Internet de brazos ensangrentados y chicas pidiéndole al bendito Bieber que deje de drogarse. Dicen que todo esto se inició como un FAKE (es decir, eso era falso) pero he leído que hubo chicas que sí se la creyeron y que sí se cortaron... total, su criterio es casi nulo.


(Si lo de la rapada de cabezas, las amenazas de muerte y los cortes no les parece creíble, entren a una noticia "online" en la que aparezcan o Justin Bieber o los One Direction. Lean los comentarios que escriben las fanáticas. Encontrarán que por lo menos el 90% de estos comentarios son de patéticos para abajo. Insultos, horrores de ortografía, amenazas de muerte a quien piense diferente a ellas... el futuro del mundo, señores.)

Dicho esto, señor juez, yo me pregunto ¿dónde están esos padres? Sí pues, muchos seguramente estarán en la oficina, trabajando, súper ocupados... pero ¿dónde está su responsabilidad ante esas criaturas que los llaman "mamá" y "papá"? ¿Hablan con sus hijos? ¿Se han tomado el trabajito de enterarse sobre cuáles son sus creencias, valores o principios? ¿Saben qué les gusta y qué les disgusta? ¿Conocen qué ven en la tele, en Internet? ¿Están al corriente sobre con quiénes se juntan y con quiénes conversan? 


Estamos en una sociedad de consumo en la que muchos padres creen que con "darles todo" (materialmente hablando) ya cumplieron con su labor. Los casos de las directioners y las beliebers lo muestran claramente: no se trata de niñas de escasos recursos: son jovencitas con suficiente dinero para tener SU laptop, SU cámara, SU celular de última generación... y ¡la absoluta libertad para hacer lo que les da la gana!


Creo que ya es hora de apagarles la televisión, la computadora, el celular y todo lo demás a estos chicos y empezar a hacer NUESTRA tarea, que por algo los trajimos al mundo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Por qué NO?

Tengo este temita enredado entre los dedos (porque decir atorado en la garganta no aplicaría para este asunto del blog, ¿verdad?) desde hace varias semanas. Siendo que la Consulta Popular de Revocatoria (así dice la ONPE que se llama) está "ad portas" (es ESTE domingo!), yo también quería expresar mi opinión al respecto. Y aquí voy:

¿Por qué NO?

La primera razón que tengo para decir NO es que esta revocatoria se estaba gestando desde ANTES de que la Sra. Villarán asumiera la alcaldía de Lima. Quiere decir, cuando ella realmente "no hacía nada" ¡porque ni siquiera había asumido la gestión municipal!

Entonces, de arranque, el proceso de revocatoria está mal, pues. Porque, como bien plantea un amigo: pónganse una mano en el pecho y digan si ustedes se hubieran puesto a recolectar firmas (y a poner "de la suya") para una revocatoria si no hubiera existido la iniciativa por parte de Marco Tulio Gutiérrez y compañía. A ver, ¿quién levanta la mano? ¿Nadie? Exacto. Porque para estos señores, la revocatoria no se trata de si la alcaldesa hizo o no hizo obras (que hasta ahora es su único caballito de batalla), sino de una vendetta política, una pataleta de malos perdedores.

Lo que le estaríamos diciendo a toda esa gente honrada, que quiere sacar a su país y a su ciudad adelante es: - "ni se te ocurra, si no nos gustas, te vamos a sacar, así tengas todas las buenas intenciones del mundo". Y ¿adivinen qué? Esos jóvenes que alguna vez pensamos remangarnos las camisas, los polos y las blusas para cambiar el asqueroso sistema político nacional vamos a pensarlo más dos veces antes de meternos en "camisa de once varas". Porque con esta revocatoria, nos están diciendo que en el Perú, si quieres un cambio, si quieres honradez y si quieres justicia, siempre van a encontrar una forma de deshacerse de ti. Sea como sea, ya sea mintiendo (por si acaso, eso de "miente, miente que algo quedará" viene del nazi de Goebbels) o apuntando a tus debilidades.

Otro de mis motivos para decir NO es el gasto en el que se va a incurrir: no hablemos de lo que ya se gastó en el proceso de revocatoria hasta hoy (porque eso sería llorar sobre leche derramada) sino en los gastos que se NOS vienen a TODOS los peruanos (porque esa platita sale de tus impuestos y de los míos): convocar a nuevas elecciones (material electoral, pagarle a más personal, etc.) y ADEMÁS, tendremos que devolverles su plata a los revocadores. Porque la ley (esa ley en la que se amparan para pedir la revocatoria) lo dice, así que no se les ocurra pensar que no van a pedir la devolución de su dinero, por más que afirmen lo contrario. Total, algunos que comienzan diciendo NO terminan diciendo SI ¿no?

Y me pregunto ¿es esto justo? En el Perú tenemos a miles de niños muriendo de hambre y de frío (sí, averigüen, investiguen señores, tendremos una gastronomía espectacular, nuestra economía estará floreciendo pero todavía tenemos gente que muere de hambre y frío dentro del territorio nacional), una infraestructura hospitalaria que da pena, un sistema de educación que da asco y unos sueldos (policías, médicos y maestros) que dan risa (por no llorar)... ¡y nos estamos tirando la plata en revocar a alguien porque no nos gusta! ¿Es justa esta frivolidad? ¡Dejemos a la alcaldesa terminar con lo que está haciendo y que su "castigo" sea no reelegirla! ¿Por qué vamos a revocar a alguien que, sí pues, no habrá hecho las cosas como a nosotros nos hubiera gustado, pero no nos ha robado? ¿Para que entren de nuevo los que ya nos robaron?

Porque, señores, siempre nos estamos quejando de nuestros políticos corruptos, pero la señora ha demostrado no serlo. Puede que no haya tenido un inicio adecuado, porque nadie nace sabiendo. Si te rodeas de las personas que confías (que normalmente son tu familia), ay no, eso es nepotismo. Si te rodeas de las personas a las que consideras calificadas pero que cometen errores, entonces la que hace TODO mal eres tú. No le damos cabida para que aprenda de sus errores. Pero sí dejamos que Alan hunda al país en la más profunda de las miserias y lo volvimos a reelegir, porque "ya debe haber aprendido".

Mi tercer punto para marcar NO es la asquerosa excusa de "Villarán representa a la izquierda marxista". ¿Y? Así y todo salió elegida, ¿no? O sea, cada vez que por elección democrática se elija a un candidato de un partido o ideología que no sea el mío (o que simplemente no me guste) ¿lo vamos a revocar? (A la gente que piensa así me gustaría preguntarle: ¿a ti te sobra la plata? - bien sabemos que a Francisco Tudela, uno de los que más usa la frase, sí le sobra la plata, pero CREO que al resto de peruanos NO nos sobra, ¿o me equivoco?).

Eso de decir "los rojos están con la Villarán" no sólo está muy gastado sino que no es cierto. Yo no soy  ni comunista ni socialista, pero estoy en contra de la revocatoria, porque me parece INJUSTA. Y estoy a favor de Conga (siempre y cuando se dan las condiciones necesarias para que se dé una minería responsable, pero ese ya es otro tema). ¿Se han puesto a pensar quién va a ser el nuevo alcalde de Lima si es que la revocatoria tiene éxito? Un "rojo" (lo cierto es que eso de denominar a la gente por colores me parece terrible, pero bueno). El nuevo alcalde de Lima será nada más y nada menos que Fidel Gregorio Ríos Alarcón, quien postuló al Congreso en la lista de Gana Perú por la región Lima y ha formado parte del Partido Comunista Peruano (PCP). Allí está, pues. Su nuevo alcalde, señoras y señores del Sí.


No quiero decir con nada de esto que la señora Villarán no haya cometido errores, para nada. Definitivamente los ha cometido, pero creo que son errores que pueden ser (y en muchos casos han sido) subsanados. Por otro lado, pienso que la alcaldesa de Lima sí está haciendo obra. Ha iniciado la Reforma del Transporte, ese tema que está tan pendiente desde hace tanto tiempo. Se ha enfrentado a la mafia de La Parada (cosa que no hizo ningún alcalde hasta ahora). Está invirtiendo en la Ciudad y ha traído más inversión privada con 2,400 millones de dólares comprometidos con la Municipalidad de Lima. No se ha puesto a hacer escaleritas a tontas y a locas. Tienen que seguirse procesos de evaluación complejos y estudios de planeamiento técnicos que hay que seguir poco a poco. Muchos le criticaron que se mandara a hacer lo de la Herradura sin estudios adecuados, pero se ponen histéricos porque dicen que "se demora mucho" en concretizar sus obras. ¿O SEA? Si planifica, que por qué planifica, si no planifica, que por qué no planifica.

El tema de la calidad moral de Marco Tulio Gutiérrez y su pandilla de revocadores, de su misoginia (de la que no sólo no se arrepiente sino que la repite una y otra vez), de la cantidad de mentiras a las que acude su gente, el que se pague a niños para que repartan volantes (señores, el trabajo infantil va en contra de sus derecho, ¿dónde estamos?), y un largo etcétera NO son meras anécdotas, pero no las voy a utilizar para defender mis ideas. Solitos se descalifican. Como cuando, el otro día, en el Facebook de una amiga, uno de sus amigos se vanagloriaba de su apoyo al sí con el siguiente comentario:

"Hoy en el Paradero, ojeando los titulares de los periódicos colgados en el kiosko, me comenta un vecino: "...Que complicado esto de la Votación oiga, no tengo idea de como votar" No se preocupe le dije, ¿usted quiere de se queda o que se vaya? "Que se quede, por supuesto, hay que darle una oportunidad más" me contesto; muy fácil, le dije, si quiere que se quede, marque el SI, el SI que si se quede.." Muchas gracias señor, me ha sacado de una gran duda, muchas gracias..." me dijo emocionado y yo me fui a trabajar, satisfecho de haber orientado a otro elector más de como votar correctamente."

Ok, yo no sólo me alegro de NO tener amigos de esta calaña (del tipo de que insulta a los rojos, caviares y socialistas, pero al que -por lo visto- le hace feliz utilizar tácticas nazi), sino que, si este es el tipo de gente que apoya a la revocatoria, me alegra aún más estar del lado opuesto. Me hace sentir, no sé, mejor conmigo misma, jajaja...

Y ya poniéndonos serios, para terminarla, estoy firmemente convencida que estar en contra de la revocatoria no implica ser rojo, celeste o verde, no significa estar en Contra de Conga, ni siquiera supone ser fan de la alcaldesa (porque, lo he dicho MIL veces, yo NO voté por ella). Para mí, ha sido simplemente una tarea de análisis (pros versus contras), de reflexión y de pensar en qué será mejor para mi ciudad y mi país. Tan simple como eso.