Tengo la bendición de contar con familia y amigos en muchas partes del mundo. Con los que viven en lugares de habla inglesa nos entendemos con normalidad, todo gracias a que tuve maravillosos profesores de inglés que me enseñaron las expresiones idiomáticas (idioms), lo que me ayudó a interpretar muchas oraciones que al ser traducidas al español no tendrían ningún sentido. Do you get the picture?
La "vaina" viene cuando se trata de comunicarnos con otros hispanohablantes. Especialmente, entre latinos. Porque en cada país hablamos el mismo idioma, pero al mismo tiempo, no lo hacemos. El castellano que partió hacia las Indias Occidentales en las tres carabelas ha sido adaptado, modificado, regionalizado y torturado hasta nuestros días, dando como resultado lo que en cada país vendría a ser una "variedad interna", o si quieren, un "localismo".
Creo que uno de los mejores ejemplos de lo que quiero decir con esto es lo que sucede con el pop corn. Para los peruanos es "canchita" (diminutivo de "cancha"... porque los peruanos le ponemos diminutivo a todo, o mejor dicho a toditito). Para los mexicanos son "palomitas". Para los colombianos, "crispetas". Para los venezolanos, "cotufas". Para los argentinos, "pochoclo". Para los ecuatorianos "canguil". Para los guatemaltecos, "poporopo". Y así cada país tiene su versión. Pero por suerte, para todos sirve de igual manera el anglicismo pop corn como identificador. Nos pasó la primera vez que fuimos al cine, recién mudados a Bogotá, cuando al pedir "canchita" la chica que nos atendía nos miró con una maravillosa "cara de signo de interrogación". Después de dos minutos de tratar de entendernos entre los tres, pedimos el "Combo 2"... y allí, en el CineColombia de Unicentro fue que descubrimos su nombre en "colombiano".
Y qué me dicen del sorbete, eso a lo que los peruanos llamamos "cañita" (que, si no me equivoco, proviene de una de las marcas del producto en mención: K-ñita), que en México llaman "popote" (que vendría del náhuatl popotl que significa paja), que en Panamá es "carrizo", en Colombia y Venezuela "pitillo" y he escuchado que en Argentina, Chile y Bolivia lo llaman "bombilla". En serio, a veces provoca decir simplemente "pásame eso de ahí" y apuntar con el dedo, porque simplemente, hablamos el mismo idioma, pero no nos entendemos.
También sucede que cosas que en un país significan una cosa, en el otro significan otra absolutamente diferente. Por ejemplo, en Colombia, "la bomba" es lo que para los peruanos es "el grifo" (aunque también llaman así a los globos). Pero para ellos "el grifo" es lo que para nosotros es "el caño". Y "el caño" para ellos es lo que para nosotros es "el desagüe". Y esto último lo aprendimos cuando, para averiguar si el agua era potable, le preguntamos al señor que nos iba a alquilar el departamento (que allá es apartamento) si se podía "tomar agua del caño". Su cara fue, como dicen los españoles "todo un poema", por decir lo menos. Qué habrá pensado de este par de peruanitos...
Al poco tiempo de esto, en la oficina de Bogotá, un amigo de mi esposo (también limeño), quiso felicitar a un colega suyo (colombiano) por un trabajo que, además de haberle tomado un montón de tiempo, tenía un alto grado de dificultad y lo había hecho excelentemente. Todo lindo él, se le acercó y le dijo: "¡Qué tal chambón!" El colega quedó súper resentido, ya que en la jerga colombiana, chambón es una cosa mal hecha, o hecha, a la qué shit. Para nosotros, los peruanos, chamba, es trabajo: chambaza es, o algo que requiere mucho trabajo, o un trabajo excelente, y por lo tanto, sus derivados (chambita, chambón, chambero) tienen que ver con el tema.
Con los años (y las mudanzas) me he percatado de que los peruanos, especialmente los limeños, representamos todo un universo lingüístico diferente para nuestros hermanos latinos. Tengo una amiga colombiana, casada con peruano, que más de una vez me ha dicho que para conversar con nosotros necesita un diccionario español-limeño. Palabras como "roche" (vergüenza), "chotear" (ignorar a alguien), "choche" (amigo), "trome" (bacán), "ficho" (elegante, lo que los colombianos definirían como "play"), "chibolo" (niño, "carajito" para los venezolanos, "chino" para los colombianos) hacen que cuando estamos en el extranjero, podamos identificar a nuestros compatriotas "al toque" (inmediatamente, o, como dirían los chilenos "al tiro, po"). No hablemos ya de esos vocablos que tienen más de una acepción, como, por ejemplo, "jato" que sirve tanto para "casa" como para "quedarse dormido"; o "choro" que además de ser como los peruanos llamamos al mejillón, significa "ladrón"... y así pasa ¡con cientos!
Y es que resulta que a los limeños no sólo se nos "saca" por el léxico que utilizamos, si no por nuestra pronunciación de palabras como "asco", "Pisco", "Nasca", "mosca", "Cusco" y "Es que". Si no me lo creen, amigos limeños, pronúncienlas en voz alta: se darán cuenta de que la S es suplantada por una J. Una JOTA. "Ejque qué quiérejque te diga, así hablamos los limeños. Cuidado con la mojca, qué ajco."
Tengo un tío, alemán de nacimiento, pero más cholo que muchos otros peruanos que conozco, que cuando quiere decir "mostro" (bacán, chévere, pajita pulenta) dice "monstruo", que sería la correcta pronunciación de la bendita palabra. Pero no pues, porque mostro, es Mostro, como el extinto chocolate que fuera súper popular en el Perú de los 80's.
La cosa se vuelve medio seria (o, si quieren, mucho más graciosa) cuando hay doble sentido. Por ejemplo, en Venezuela, "dar la cola" viene a ser lo que los peruanos definiríamos como "jalar", es decir, llevar a alguien de un sitio a otro de camino a nuestro destino. No puedo olvidar la cara de un amigo español (casado, para colmo) cuando una amiga venezolana le pidió que le diera la cola. O cuando, al mismo amigo le dije que mejor no tomaba tanto vino, porque yo era "un poco polla" (que viene de la expresión "tener cabeza de pollo": que se emborracha fácilmente). Simplemente épica. Y es que polla es, para quien no lo sepa, como le dicen en España al órgano reproductor masculino. Y hablando de eso, también recuerdo la cara de ESTE mismo amigo (qué habrá pensado de nosotras, jajaja) cuando una amiga argentina, opinando sobre un caso que estábamos discutiendo en plena clase dijo: "entonces el sujeto estaba chocho (feliz) porque todo le había salido bien"... Lo cierto es que resulta que por allá "chocho" es el órgano de reproducción femenino.
Bueno pues, para no hacerla tan larga, les dejo con un video que grafica todo esto que les digo y más.
Con ustedes, Inténtalo Carito y su Qué difícil es hablar el español.
Pd: Antes de que me olvide, necesito hacerle una "mención honrosa" a aquel taxista bogotano al que, a falta de manubrio disponible, le pedí que "me bajara la luna" (refiriéndome a la ventana del auto). Su respuesta me dejó helada: "A usted le bajo el sol, la luna y las estrellas". Simpático el viejito, jajaja...
4 comentarios:
oye my dear que buena cronica, a mi en otro paises no me han creido peruano, por el fisico y el acento neutral, a pesar de usar hartas jergas, se hablar correctamente el castellano, eso si, pronuncio las palabras sin jota, digo mosca, no mojsca, jajajajajaja un beso.
Muy bueno y divertido Machi... Me ha pasado varias veces también con amigos de otros países!! es parte de ser latino y debe ser parte también de nuestro encanto :)
Grande tu comentario. Un par que cositas que aprendí de mis relaciones argentinas: Mientras que nosotros usamos coger--en lugar de agarrar--ellos agarran porque cogen en la cama. Un tío argentino vino todo apabullado del centro porque una señora desconocida en tono airado le contaba, que "un desgraciado la había cogido por el brazo." Y ni hablar cuando mi viejo le comentaba que nosotros producíamos tantos "porongos" de leche por día. Mis tíos/tias se caían de la risa ya que porongo en argentina se refiere al sexo del hombre.
Grande tu comentario. Un par que cositas que aprendí de mis relaciones argentinas: Mientras que nosotros usamos coger--en lugar de agarrar--ellos agarran porque cogen en la cama. Un tío argentino vino todo apabullado del centro porque una señora desconocida en tono airado le contaba, que "un desgraciado la había cogido por el brazo." Y ni hablar cuando mi viejo le comentaba que nosotros producíamos tantos "porongos" de leche por día. Mis tíos/tias se caían de la risa ya que porongo en argentina se refiere al sexo del hombre.
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