lunes, 21 de noviembre de 2011

El deber de un periodista

Algo que me resulta en extremo indignante es cuando el periodismo, esa profesión tan hermosa y a la vez tan maltratada, se utiliza como herramienta de grupos de interés para "desinformar" al público.


El día de ayer el Diario Perú 21 (http://peru21.pe/impresa/edicion/2011-11-20) publicó en su primera plana la siguiente noticia:


Tuiteros a sueldo atacarían a opositores de alcaldesa (Antetítulo)
¿GUERRA SUCIA? (Titular: enorme)
- Colectivo Anonymous señala que habría 16 internautas en planilla de columna limeña (Subtítulo 1)
- Municipalidad investiga la denuncia (Subtítulo 2)


Cuando uno lee ya la noticia (en páginas interiores) se da cuenta de que, además de utilizar varias veces el condicional (provendría, habría), el periodista o redactor de la nota - muchas veces, no siempre, es lo mismo - no se ha tomado la molestia de verificar si la fuente es fidedigna. Y es que, para horror de quienes son responsables de dicha información, el colectivo Anonymous ya desmintió que sea responsable del video donde se emite la cuestionada información.


Como mis profesores de la Universidad me enseñaron desde el primer día, la validación de las fuentes es una labor vital en el ejercicio de la profesión periodística, pues si no se puede caer en la desinformación del público, cayendo en ser parte de la manipulación de una persona o grupo interesados en que se difunda determinada información.


Esta mañana vi -con muchísima pena- que algunos políticos y líderes de opinión se han apoyado en dicha "denuncia" para continuar con la Guerra Sucia emprendida contra la actual alcaldesa, incluso pidiendo su revocatoria (la cual vienen solicitando desde que inició su gestión).


Quiero dejar en claro que no soy seguidora de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán. No voté por ella ni por su contrincante en las pasadas elecciones municipales. Pero creo -tanto a nivel municipal como nacional, en el caso del presidente- que el pueblo eligió (por un estrecho margen, pero lo hizo) y que al resto de limeños -y peruanos- nos toca aceptar al nuevo gobernante y dejarlo trabajar. No digo que no velemos porque se cumplan sus promesas electorales, ni mucho menos que dejemos que estos nuevos gobernantes hagan lo que se le dé la gana, pero si hemos de fiscalizar, hagámoslo BIEN, con bases, pero sobre todo, intentando JUNTOS sacar tanto a la ciudad como al país adelante.


El periodismo no puede prestarse a juegos sucios. El periodismo tiene que ayudar a que la sociedad progrese, mejore. No olvidemos que al fin y al cabo se trata del Cuarto Poder.