Antes que nada, quiero saludar (aunque sea de forma atrasada, ya que su día fue el 01 de octubre) a todos aquellos periodistas peruanos que día a día cumplen con integridad su oficio, que defienden la verdad, la imparcialidad, la ética profesional y la independencia.
Ahora, regresando a nuestro tema, leí con horror esta mañana en varios medios digitales que la señorita Larissa Riquelme tendrá pronto un programa en la televisión peruana. Esta señorita, cuyo único "mérito" es ser exhibicionista y "haber tenido" (en pasado) buen cuerpo (por estos dos "méritos" fue que se hizo famosa en el Mundial de Sudáfrica, está consiguiendo un espacio televisivo (y un puesto de trabajo) que ya quisieran (y necesitan) muchísimos peruanos, con el talento, la formación y la capacidad intelectual de hacer programas de calidad que eleven el nivel del pueblo.
¿Qué pasa con los directivos de las empresas de comunicación en el Perú? ¿Se han puesto a pensar en el inmenso daño que le están haciendo, no solo a la industria, sino al público que consume productos que a cualquier otro país darían vergüenza de transmitirlos? Recuerdo cuando Laura Bozzo dejó nuestras pantallas: muchos pensamos que era el inicio del fin de la televisión basura. Sin embargo, más de una década ha pasado y, por ejemplo, programas de chismes, noticieros repletos de sangre y programas cómicos de tan bajo nivel que ni risa dan, continúan en la programación diaria.
Es importante que los dueños de los medios en el Perú se den cuenta que CALIDAD no es sinónimo de aburrido, ni de "bajo rating" (frase que los tiene aterrados, por lo que veo). Es importante que dejen de darle al pueblo productos de baja calidad, que lo único que hacen es embrutecerlos y dejarlos pidiendo más "pan y circo".